Guante de mma con los dedos abiertos en la jaula: los piquetes en el ojo, el problema que dejó wow 32 sevilla

Sara Viéitez, primera campeona de WOW en Sevilla: y otra vez los piquetes en el ojo

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Sara Viéitez, primera campeona de WOW en Sevilla: y otra vez los piquetes en el ojo

Sara Viéitez ya es historia de WOW. La luchadora viguesa afincada en Sevilla se convirtió el sábado 26 de septiembre en la primera campeona femenina de la promotora al derrotar a la sueca Hanna Palmqvist por decisión dividida, a cinco asaltos, en el cinturón vacante del peso paja de WOW 32 Sevilla. Lo hizo en el Palacio de los Deportes San Pablo, en la ciudad donde vive y entrena, y con la grada empujando cada derribo. Pero la noche dejó también otra imagen que se repite demasiado en las jaulas de todo el mundo: los dedos buscando la cara del rival.

Una campeona forjada en la lucha olímpica

Nacida en Vigo en 1993, en el barrio de Teis, Viéitez empezó a luchar con 13 años en el Club San Ignacio y pasó por los centros de tecnificación de Pontevedra y Madrid antes de dar el salto a las MMA. No es casualidad que en Sherdog la conozcan como The Wrestler: su base es el derribo, el control y el castigo desde arriba. Compite con el equipo Sutemi MMA y llegaba a la cita con un récord de 3-2 y tres victorias antes del límite, la última en WOW 30 Lisboa, en mayo, por TKO en el segundo asalto ante Eduarda Santos. Ahora es 4-2 y lleva el primer cinturón femenino de la casa.


Enfrente tenía a una rival de nivel: Palmqvist, del GBG MAC de Gotemburgo, campeona del mundo amateur de la IMMAF en 2023 e invicta como profesional (3-0) tras debutar en ONE Friday Fights. Veinticinco minutos de pelea igualada que los jueces decidieron 2-1 a favor de la española. La sueca no está de acuerdo: en declaraciones al medio sueco Frontkick asegura que ganó cuatro de los cinco asaltos y critica al árbitro por levantar el combate del suelo cuando ella dominaba. Es la lectura de la derrotada; la de los jueces fue otra, y el cinturón se quedó en Sevilla.

Los piquetes, la mancha de la noche

[COMPLETAR ANTES DE PUBLICAR: en qué asalto o asaltos hubo piquetes, quién los cometió, si hubo pausa y tiempo de recuperación, si el árbitro Francisco García advirtió o descontó punto y cómo afectó a Sara. Ninguna crónica publicada recoge estos detalles y no los hemos inventado.]

Un dedo en el ojo no es un golpe más. Durante unos segundos, o durante el resto del combate, el luchador pelea medio ciego ante alguien que quiere noquearle. Pierde la distancia, deja de ver venir las manos y, en una pelea a cinco asaltos por un título, eso puede decidirlo todo. Y lo más grave es que casi nunca le cuesta nada a quien lo comete.

Topuria, el espejo que nadie quiere mirar

El problema no es de una velada ni de una promotora. El 14 de junio, en UFC Freedom 250, en los jardines de la Casa Blanca, Ilia Topuria perdió el título del peso ligero ante Justin Gaethje por TKO al final del cuarto asalto. Las imágenes que circularon después muestran a Gaethje metiéndole el pulgar en el ojo derecho en el primer asalto. El árbitro, Marc Goddard, no paró el combate ni advirtió. Topuria explicó que perdió la visión del ojo derecho en ese primer asalto y la del izquierdo al final del segundo, aunque se negó a usarlo como excusa. Su amigo Merab Dvalishvili fue más directo: «Ilia peleó a ciegas desde el primer asalto». El resultado fueron fracturas orbitarias y el cinturón en otras manos.

No era la primera vez. En enero, en UFC 324, el propio Gaethje ya había metido el dedo en el ojo a Paddy Pimblett en el primer asalto y lo repitió en el segundo, justo antes de derribarle. Hubo advertencia, pero ningún punto descontado, y ganó por decisión unánime. Y el caso más sangrante es el de Tom Aspinall: en UFC 321, en octubre de 2025, un doble piquete de Ciryl Gane en el primer asalto acabó en no contest. El 14 de septiembre de este año, Aspinall dejó vacante el título de los pesados por las secuelas en el ojo. Un piquete le costó el cinturón a un campeón del mundo.

Qué dice hoy el reglamento

Las Reglas Unificadas de las MMA, que redacta la Asociación de Comisiones de Boxeo (ABC) en Estados Unidos, recogen el dedo en el ojo como falta y, desde 2016, también la mano abierta con los dedos apuntando a la cara del rival: el luchador debe cerrar el puño o apuntar los dedos hacia arriba. Tras un piquete, el afectado tiene hasta cinco minutos para recuperarse. Si la falta es intencionada y acaba el combate, hay descalificación; si se sigue peleando, se restan dos puntos. Pero si se considera accidental, que es lo que ocurre casi siempre, restar un punto queda a criterio del árbitro, y si el combate no puede seguir termina sin resultado o por decisión técnica.

En España, el reglamento de MMA profesional de la Federación Española de Luchas Olímpicas (FELODA) es más duro sobre el papel: los dedos extendidos hacia la cara del rival son motivo de advertencia, dos advertencias restan un punto y toda infracción resta como mínimo uno. La norma existe. El problema, aquí y en Las Vegas, es aplicarla.

Cómo se puede empezar a solucionar

El propio Herb Dean, uno de los árbitros más veteranos de la UFC, lo reconoció tras el Aspinall–Gane: la regla de los dedos extendidos existe, pero «no la hemos estado aplicando». Ahí empieza la solución. Estas son las medidas que están sobre la mesa y que deberíamos empezar a exigir:

  • Castigar la mano abierta antes del piquete. Advertir y restar punto al luchador que pelea con los dedos estirados hacia la cara, aunque todavía no haya tocado el ojo. Es prevenir en lugar de lamentar.
  • Punto automático al primer piquete. Mientras el piquete accidental salga gratis, seguirá siendo rentable. Un punto descontado de oficio cambia la actitud de cualquier luchador en un combate igualado.
  • Repetición en vídeo al alcance del árbitro. Con la repetición, el árbitro podría ver en segundos si hubo piquete, quién lo cometió y si fue claro, en vez de decidir de memoria desde un ángulo malo.
  • Un guante que no deje los dedos sueltos. La UFC presentó en 2024 un guante con los dedos precurvados para reducir los piquetes, pero lo retiró meses después por las quejas de los luchadores. La idea no está muerta: hace falta un diseño que proteja sin quitar sensibilidad.
  • Árbitros formados y evaluados en esto. Que las promotoras y las federaciones revisen después de cada velada los piquetes que no se sancionaron, y que eso tenga consecuencias.

Promotoras como WOW, que en tres años se ha convertido en el gran escaparate de las MMA en España y exporta campeones a la UFC, tienen una oportunidad de ir por delante. Aplicar con rigor el reglamento español y dar al árbitro las herramientas para hacerlo sería el mejor mensaje para los luchadores y para el público.

Un cinturón que nadie le puede quitar

Nada de esto resta un gramo al mérito de Sara Viéitez. Aguantó cinco asaltos ante una rival invicta, impuso su lucha y se llevó el primer cinturón femenino de WOW en su ciudad de adopción. Es un premio a una carrera construida desde el tapiz de lucha de un club de barrio en Vigo. Precisamente por eso hay que hablar de los piquetes: para que las próximas campeonas y campeones ganen, o pierdan, viendo con los dos ojos.

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