Regresa el boxeador profesional, lakatus con una exhibición increíble

Lakatus vuelve a sus 52 años, se sube al ring contra Chechu «Black Panther»

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Lakatus vuelve a sus 52 años, se sube al ring contra Chechu «Black Panther»

Hay regresos y regresos. Y luego están los de Alejandro Lakatus, que parece que nunca se ha terminado de ir del todo. El 19 de junio, en la discoteca Jowke de Alcorcón, el hispano-rumano se pondrá los guantes una vez más para medirse en una exhibición a Chechu, «Black Panther», dentro de un evento bautizado como The Gulag. Y sí, has leído bien la edad: 52 años. Cincuenta y dos. Los que pensaban que aquello del retorno era una boutade del podcast, que vayan reservándose la fecha.

La rueda de prensa para presentar el sarao está fijada para el 14 de mayo en la propia Jowke, así que para cuando leas esto seguramente ya habrán saltado las primeras chispas entre los dos protagonistas. Habrá pulla, habrá foto y habrá titular. De eso no nos cabe duda, porque Lakatus, cuando se pone delante de un micrófono, no se calla absolutamente nada.


Lo curioso de este combate, y lo que probablemente lo convierte en algo más que una simple exhibición de discoteca, es el choque de mundos que propone. Por un lado tienes a un tipo que llegó a España en el 93 desde Rumanía con veinte años recién cumplidos, con la única intención de ganarse la vida tocando el piano. Lo de boxear vino después, casi por accidente, cuando se metió en un gimnasio a una edad en la que la mayoría ya están pensando en colgar los guantes. Aquellas manos que se suponía iban a interpretar a Chopin acabaron destrozando hígados ajenos en los rings de media Europa. Debutó como profesional el 25 de abril de 1997, y desde entonces ha firmado 38 combates con 31 victorias, 5 derrotas y 2 empates. No está nada mal para alguien que iba a ser pianista.

Por el camino, Lakatus se proclamó Campeón de España, se colgó el cinturón continental de la WBO (Campeón de Europa profesional) y conquistó el Mundo Latinoamericano. En dos ocasiones llegó a pelear por el título mundial absoluto y en las dos se le escapó. Pero quien haya seguido el boxeo nacional durante los últimos veinticinco años sabe perfectamente que muy pocos púgiles de los nuestros han llegado tan cerca de la cima.

Y la historia no acaba en el ring. El tipo, además de pianista y boxeador, también ha sido actor. Tres películas: Matar al Ángel, Trileros y Plauto. Esa cara suya, de boxeador de toda la vida, con la nariz contándote cuatro o cinco asaltos diferentes, le abrió las puertas del cine español. Leonor Watling llegó a declarar públicamente, en una entrevista de Cinemanía, su admiración por él. Y eso es algo que muy pocos boxeadores en activo pueden presumir, la verdad.

Desde 2014 anda metido en la enseñanza. Es uno de los pesos pesados del Team Mario Padilla, la academia que dirige en pleno Madrid el legendario maestro de Ki Full Katai y representante oficial del método UFAF de Chuck Norris en España. Allí, en la calle Granada 19, junto a Padilla y al entrenador de Muay Thai Omar El Morabet, Lakatus lleva años forjando boxeadores. También ha pasado por proyectos como The Core Sports Club, donde dio una vuelta de tuerca al concepto enfocando el boxeo hacia la salud y el bienestar. Pero el ring sigue tirando. Siempre tira.

Hace unas semanas, en su entrevista en el podcast DDC de Deporte de Contacto, soltó la bomba: vuelve, y vuelve dispuesto a todo. Llegó a retar directamente a Ibai Llanos para meterse en La Velada del Año, planteando algo que mucho aficionado al boxeo de verdad lleva tiempo masticando entre dientes: que estaría bien ver a un púgil de los de antes contra alguno de esos creadores de contenido que se ponen los guantes los fines de semana. Si esa pelea con un streamer se acabará dando o no, vete tú a saber. De momento, lo que hay confirmado es esto: el 19 de junio, en Alcorcón, contra Chechu.

¿Y quién es Chechu? Pues otro guerrero, aunque criado en otra escuela bien distinta. «Black Panther» es el apodo, el DK Team es su gente, y el K-1 y el kickboxing son su lengua materna. Llegó a coronarse Campeón Nacional de WKA Spain, una de las federaciones más respetadas del mundo del kickboxing internacional. Ha peleado en categorías de K-1 clase A en torno a los 77 kilos, midiéndose a algunos de los nombres más afilados del panorama nacional. El tipo, además, se planta delante de la cámara con un físico que mete miedo de solo verlo, una estampa de pantera que justifica con creces el nombre de guerra.

Aquí está el morbo. Porque lo que se va a ver el 19 de junio no es solo un combate, es un cruce de escuelas, de generaciones y casi de filosofías. El boxeo clásico, ese de pies pequeños, jab medido y maestría de la distancia, frente al striking moderno de un peleador formado en el universo de las ocho extremidades. Sí, claro, es una exhibición. No habrá decisión oficial, no habrá implicaciones para los récords y los dos saldrán del ring caminando. Pero quien haya visto exhibiciones de este tipo en los últimos años sabe que de boba no tienen nada. Pregúntenle a Mike Tyson, sin ir más lejos.

La elección del sitio también dice mucho del momento que vive el deporte de contacto en este país. Jowke no es un pabellón polideportivo ni un teatro municipal. Es uno de los multiespacios de ocio más grandes de la Comunidad de Madrid: más de 20.000 metros cuadrados en Alcorcón, cuatro salas, terraza, piscina, capacidad para 4.000 personas y un público joven que cada fin de semana llena el sitio hasta arriba. Llevar el boxeo a un escenario así es apostar fuerte por mezclar deporte, fiesta y espectáculo. Y, sinceramente, no está mal pensado. Sobre todo si lo que buscas es que el chaval de veintipocos años, ese que normalmente está más pendiente de UFC que de ver una velada de boxeo en La 2 un sábado por la noche, se acerque al noble arte.

Volvamos a Lakatus, que es de lo que va realmente esta noche. Cincuenta y dos años. Es importante que lo asimilemos bien. No estamos hablando de un veterano de cuarenta y poco que se sube al ring para hacer caja una última vez. Estamos hablando de un hombre que está más cerca de cumplir los sesenta que de volver a los cuarenta. Y que, sin embargo, sigue entrenando como un poseso, dando clases todos los días en la academia de Padilla, y manteniendo un físico que ya quisieran muchos que le doblan a edad por abajo. Eso no se improvisa. Eso no sale de un campamento de tres meses. Eso es el resultado de no haberse bajado nunca del barco. De entender el boxeo como un estilo de vida y no como una etapa que se cierra.

Y luego está el otro factor, el psicológico. Un Lakatus a sus 52 años no va a buscar fuegos artificiales en la primera ronda. Va a hacer lo que sabe hacer: leer al rival, ajustar la distancia, soltar el jab y esperar el momento. Si Chechu se apresura, lo va a pagar. Si juega a la guerra, también. Y si Chechu, por el contrario, decide moverse, esquivar y dejar que el reloj corra, entonces tendremos una clase magistral de boxeo veterano contra striking moderno. Cualquiera de los escenarios es interesante.

La duda obvia, la que se hace cualquiera que abra el cartel del evento, es la del estado físico real del hispano-rumano. Han pasado muchos años desde aquel febrero de 2010 en el que disputaba en VEO7 contra Abdelkahim Derghal con la espada de la retirada sobre la cabeza. «Si pierdo, me retiro. Si gano, sigo», dijo entonces. El boxeo, ya saben, tiene esas cosas. Te empuja a colgar los guantes mil veces y a volverlos a coger otras mil. Y Lakatus, como buen pianista, sabe perfectamente cuál es la nota final. Lo que pasa es que aún no ha querido tocarla.

El 14 de mayo sabremos más. Sabremos cómo se ven los dos, qué tienen pensado, qué cara traen. El cartel del evento, con esa estética dorada y rasgada que ya hemos visto en otros eventos del Team Mario Padilla, promete «una noche única de acción, técnica y espectáculo». Y termina con ese «¡no faltes!» tan de cartel de boxeo de barrio que tan bien funciona, porque va directo y porque, en el fondo, es verdad. No vamos a tener muchas más oportunidades de ver a Lakatus encima de un ring. Quizá esta sea la última. Quizá no. Con él, vete tú a saber.

Por nuestra parte, allí estaremos. En la rueda de prensa, en la pesada, en la velada. Y os contaremos hasta el último jab.

Pase lo que pase, una cosa la tenemos clara: si Alejandro Lakatus se sube a un ring con 52 años contra un Campeón Nacional de WKA Spain en plena forma, hay que ir a verlo. Por respeto a una carrera, por amor al boxeo y porque, sencillamente, este tipo de historias ya casi no se escriben.

Nos vemos el 19 de junio en Jowke.

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