Jake Paul insulta a Topuria: «Sería un calentamiento, es diminuto»

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Jake Paul insulta a Topuria: «Sería un calentamiento, es diminuto»

Jake Paul lo ha vuelto a hacer. El youtuber convertido en boxeador profesional ha lanzado una provocación directa a Ilia Topuria, campeón indiscutible del peso pluma de la UFC, calificándole de «calentamiento» y haciendo referencia a su estatura. Una declaración que ha encendido las redes sociales, ha dividido al mundo de las artes marciales y que dice mucho, para bien o para mal, de cómo Paul entiende el negocio del boxeo y de la MMA.

Las palabras exactas de Jake Paul sobre Topuria y lo que hay detrás

Paul no se mordió la lengua. En declaraciones recientes que han circulado ampliamente en redes sociales y medios especializados, el boxeador de Cleveland afirmó que pelear con Ilia Topuria sería simplemente «un calentamiento», añadiendo que el georgiano es «diminuto» en referencia a su talla y a que compite en el peso pluma, una de las categorías más bajas del espectro de la UFC. Palabras que, evidentemente, no han caído en el vacío.


Hay que leer estas declaraciones en su contexto. Jake Paul lleva tiempo intentando meterse en la conversación con los grandes nombres de las artes marciales mixtas. Ha peleado con exluchadores de la UFC como Anderson Silva, Ben Askren o Tyron Woodley, ha tenido la velada millonaria con Mike Tyson y ahora apunta a nombres más cotizados mediáticamente. Topuria, tras noquear a Alexander Volkanovski y defender el cinturón, es hoy uno de los deportistas más populares del mundo de la MMA. Un objetivo perfecto para Paul desde el punto de vista comercial.

Pero hay una diferencia enorme entre usar a alguien como reclamo mediático y poder respaldarlo encima de un ring. Y esa diferencia, en este caso, es abismal.

Quién es Ilia Topuria: el campeón al que Paul llama «diminuto»

Para entender lo absurdo de la bravuconada de Paul, hay que conocer al hombre que hay detrás del apodo «El Matador». Ilia Topuria nació en Alemania en 1997, tiene raíces georgianas y se crio en España, concretamente en Alicante, donde se formó como luchador desde muy joven. Tiene un historial profesional de 15 victorias y cero derrotas antes de su pelea por el título, con una mayoría aplastante de sus victorias por nocaut o sumisión. No es que sea un buen luchador. Es que es un animal competitivo de primer nivel.

En febrero de 2024, Topuria hizo historia al noquear a Alexander Volkanovski en el segundo asalto en el UFC 298, convirtiéndose en el primer georgiano en ganar un campeonato de la UFC y en uno de los pocos luchadores en la historia que ha detenido a Volkanovski, uno de los mejores pound for pound del deporte durante varios años. Ese nocaut no fue un golpe de suerte. Fue técnica, potencia, anticipación y una frialdad que asusta. El tipo mide 1,70 metros, sí, pero golpea como si midiera el doble.

Después de eso, defendió el cinturón ante Max Holloway, otro nombre legendario de la división, en el UFC 308 celebrado en Abu Dabi en octubre de 2024, ganando de nuevo por nocaut. Dos defensas de campeonato consecutivas con acabado. No necesita que le defiendan de las palabras de Paul, pero conviene poner las cosas en su sitio.

El negocio detrás del insulto: por qué Jake Paul provoca a campeones de la UFC

Seamos honestos: Jake Paul es un showman antes que un boxeador. No en el sentido despectivo, sino en el más descriptivo posible. Entiende perfectamente cómo funciona el negocio del espectáculo y sabe que el ruido mediático vende. Provocar a Topuria le genera titulares, le da visibilidad y mantiene su nombre en la conversación de las artes marciales aunque no esté peleando.

Su historial en el boxeo profesional tiene puntos a favor y puntos muy cuestionables. Ha ganado a rivales como AnEsonGib, Nate Robinson o Ben Askren, nombres que no representan el nivel competitivo del boxeo de élite. Sus peleas con Woodley, con Silva y con Tyson han tenido mucho de espectáculo y poco de deporte de alto nivel en sentido estricto. Eso no quita mérito al trabajo físico que ha hecho, porque Paul claramente se ha tomado en serio su preparación y ha mejorado notablemente. Pero hay un salto enorme entre lo que ha hecho hasta ahora y lo que sería enfrentarse a alguien como Topuria.

Además, hay que recordar que Paul compite en boxeo. Topuria es campeón de MMA. Un hipotético combate entre ambos debería definirse bajo unas reglas concretas, y eso cambia radicalmente la película. En un ring de boxeo puro, Paul tiene ventaja de altura, envergadura y experiencia en ese reglamento. En una jaula de MMA, la conversación es directamente otra. Muy otra.

La respuesta del entorno de Topuria y la comunidad de la MMA

La reacción en el mundillo no se hizo esperar. Aficionados, analistas y ex luchadores han respondido con una mezcla de incredulidad y cachondeo ante las palabras de Paul. En España, donde Topuria es prácticamente un ídolo nacional después de años entrenando en el país y representando en muchos sentidos a la comunidad hispana dentro de la UFC, el recibimiento ha sido especialmente caliente.

El propio Topuria, que tiene un carácter muy definido y no suele esquivar la guerra de palabras cuando le apetece, ha demostrado en el pasado que sabe jugar también ese juego mediático. No necesita salir a defender su honor ante cada provocación, porque su palmarés habla por él. Pero cuando decide responder, lo hace con contundencia, tanto verbal como física.

Lo que está claro es que la provocación de Paul ha conseguido su objetivo inmediato: que todo el mundo hable del tema. Y eso, para un tipo cuyo modelo de negocio depende directamente de la atención pública, es exactamente lo que busca.

Jake Paul vs Topuria: ¿podría llegar a producirse este combate?

Aquí es donde la cosa se pone interesante de verdad, porque aunque a primera vista la propuesta suene a bravuconada sin más, en el mundo del boxeo y la MMA moderna los escenarios más improbables terminan materializándose si hay dinero suficiente encima de la mesa.

Topuria ha dejado caer en varias ocasiones su interés en dar el salto al peso ligero dentro de la UFC, lo cual ya implicaría moverse a una categoría superior. Un combate con Paul en boxeo, con las diferencias de peso y envergadura que eso implicaría, no parece algo que el campamento de Topuria vaya a aceptar fácilmente sin unas condiciones muy específicas. El georgiano no necesita exponerse a ese tipo de combates para nada, al menos no en este momento de su carrera.

Por el lado de Paul, la realidad es que tras su pelea con Mike Tyson, el interés del público general en sus combates sigue siendo alto. Su promotora, Most Valuable Promotions, tiene músculo económico y capacidad de generar eventos con gran repercusión. Si hubiese voluntad por ambas partes, los números podrían cuadrar. Pero voluntad, de momento, parece que solo hay de uno de los dos lados.

Un escenario más realista sería un combate de boxeo con reglas específicas, en una categoría de peso intermedia, con todo el marketing que eso genera. Pero incluso en ese formato, pensar que Topuria sería «un calentamiento» para Paul es, cuanto menos, una lectura muy optimista de las capacidades del youtuber.

La talla no determina la peligrosidad: lo que Paul no entiende de los pesos pluma

Esto merece un párrafo aparte porque es un error de concepto bastante común entre quienes no vienen del mundillo. Referirse a un luchador como «diminuto» porque compite en peso pluma es no entender absolutamente nada de cómo funciona el deporte de contacto. Los luchadores de categorías bajas no son menos peligrosos. De hecho, en muchos casos son más explosivos, más rápidos y tienen una densidad muscular por kilogramo de peso que resulta brutal.

Topuria pesa alrededor de 66 kilogramos en el pesaje oficial, pero su físico en competición, con la musculatura que desarrolla en preparación, es el de un atleta de élite en toda regla. Su potencia de golpeo es suficiente para tumbar a un Volkanovski de 66 kg que es considerado uno de los mejores defensores del deporte. El tamaño importa en el boxeo, claro que sí, pero no es el único factor. Ni de lejos.

Hay una larga lista de campeones de categorías bajas que han dejado en ridículo a rivales más grandes cuando las reglas lo han permitido. Manny Pacquiao compitiendo contra welters, Vasyl Lomachenko siendo uno de los mejores libra por libra del mundo durante años, o el propio Canelo Álvarez que comenzó en categorías que ahora le quedan pequeñas. La talla es un dato. La peligrosidad es otra conversación..

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