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ONE rompe las normas del codo en el Muay Thai

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ONE rompe las normas del codo en el Muay Thai

BANGKOK / MADRID — Durante casi un siglo, el sonido más temido en un ring de Muay Thai no era el estruendo de la tibia contra el costillar, sino el ‘clack’ seco y agudo del hueso del codo impactando contra el cráneo. Era un sonido que precedía al silencio, y casi invariablemente, al rojo vivo de una brecha abierta.

El codo (Sok), en su forma pura, es la herramienta que diferencia al Muay Thai de cualquier otro deporte de golpeo. Es un cuchillo humano. Pero si enciendes la televisión hoy para ver ONE Championship o asistes a una velada profesional en Europa, notarás algo distinto: el filo ha sido cubierto.


La imposición de las coderas en la élite del Muay Thai profesional es el debate más candente de la década. ¿Estamos ante la evolución necesaria para la seguridad del atleta y el espectáculo televisivo, o estamos presenciando la erosión de la técnica más letal del «Arte de las Ocho Extremidades»?


La Dicotomía del «Entretenimiento vs. Apuesta»

Para entender por qué las coderas son ahora omnipresentes, hay que mirar hacia la cartera y no hacia el ring.

Históricamente, el Muay Thai en Tailandia se regía por la economía del juego. En el Lumpinee o el Rajadamnern, los apostadores valoran el daño visible. Un corte profundo cambia las probabilidades de apuesta en segundos. La sangre era moneda de cambio.

Sin embargo, la llegada de Chatri Sityodtong y ONE Championship cambió el paradigma hacia el «Muay Thai de Entretenimiento». El objetivo ya no es satisfacer al apostador de la esquina azul, sino a una audiencia global de millones de espectadores en Prime Video o Sky Sports.

«La televisión odia las interrupciones técnicas. Un corte en la ceja a los 30 segundos del primer asalto, que obliga al médico a detener la pelea, es un desastre televisivo. Nadie quiere ver una pelea de un minuto decidida por un roce de piel.»

Las coderas garantizan la continuidad. Al cubrir el hueso, se eliminan los cortes superficiales que detienen combates, permitiendo que la pelea continúe hasta un final más decisivo: el nocaut por conmoción o la decisión de los jueces.

Anatomía del Impacto: ¿Es realmente más seguro?

Aquí reside la gran paradoja que los puristas señalan con vehemencia. Existe la falsa creencia popular de que la codera «suaviza» el golpe. Nada más lejos de la realidad.

La física es implacable:

  1. Sin codera: El codo concentra toda la fuerza en una superficie mínima (la punta del hueso olecranon). El resultado es un corte (laceración) por la alta presión en la piel.
  2. Con codera: La superficie de impacto aumenta ligeramente y el material absorbe la fricción, evitando el corte. Pero la transferencia de energía cinética (la fuerza bruta que sacude el cerebro) se mantiene o incluso aumenta.

Al sentirse protegidos contra el riesgo de cortarse a sí mismos o al rival, los peleadores modernos lanzan los codos con una ferocidad y un volumen mucho mayor que en la «Era Dorada». El resultado son menos rostros ensangrentados, pero más nocauts traumáticos. Hemos cambiado la cirugía plástica por la neurocirugía.

El Cambio Táctico: La Muerte del Clinch Tradicional

Como periodista que ha cubierto eventos a pie de ring, he notado una transformación técnica fascinante derivada de este trozo de tela y espuma.

En el Muay Thai tradicional sin protecciones, la distancia de codo era un juego de ajedrez de alto riesgo. Entrar en esa zona requiera una precisión milimétrica para no salir cortado. Hoy, con las coderas, vemos a peleadores occidentales y tailandeses modernos (como Rodtang o Superlek) utilizar las coderas como escudos y mazas.

La defensa ha cambiado. La guardia alta cerrada, que antes podía ser penetrada por un codo vertical deslizándose entre los guantes, ahora es más efectiva porque la codera se atasca en la guardia del oponente. Esto ha derivado en un estilo de pelea más agresivo, de mayor volumen de golpes y menos pausas, adaptado perfectamente al gusto occidental.

La Necesaria Evolución

¿Es verdad que ahora hay que llevar coderas? Sí, en el 90% del circuito profesional internacional.

Los románticos dirán que se pierde la esencia del peligro inminente. Tienen parte de razón. Pero la realidad del deporte profesional es la longevidad. Un peleador que sufre un corte profundo necesita 3 a 6 meses de suspensión médica para que la piel sane correctamente. Con coderas, ese mismo peleador puede volver a pelear en 4 semanas.

Para que el Muay Thai dejara de ser un deporte de nicho y se convirtiera en un fenómeno global capaz de llenar estadios en Estados Unidos y Europa, necesitaba volverse digerible y sostenible. Las coderas no han hecho al deporte más débil; lo han hecho más rápido, más contundente y, sobre todo, más profesional.

El filo del hueso sigue ahí, escondido bajo el neopreno, esperando el momento de apagar las luces.

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