El choque más callejero: Lit Killah y Kidd Keo cruzan el charco y los guantes
Se encienden los focos una vez más para La Velada del Año 6 de este año. El próximo 25 de julio el imponente Estadio de La Cartuja de Sevilla acogerá uno de los eventos más masivos del deporte y el entretenimiento. El cuarto combate de la cartelera ha desatado la locura absoluta porque lleva la histórica rivalidad musical y cultural transatlántica directamente al cuadrilátero.
Por la esquina local sube al ring Kidd Keo. El artista alicantino es un pionero del trap en la península ibérica y siempre se ha caracterizado por un estilo crudo bilingüe y una actitud innegablemente provocadora. Keo ha decidido canalizar toda la agresividad que desprenden sus letras directamente en sus puños. Durante la presentación oficial en el Teatro Victoria de Barcelona dejó a todo el mundo sin palabras al revelar que lleva preparándose físicamente más de un año y medio en secreto para un desafío de este calibre. El español no dudó en intentar intimidar a su rival desde el primer segundo del cara a cara. Le plantó los puños muy cerca y le soltó una advertencia letal asegurando que se iba a comer las dos manos porque él no venía a pasearse sino a hacer daño de verdad.
En la esquina argentina aterriza Lit Killah. Nacido en González Catán el bonaerense es un auténtico producto de la legendaria cantera del freestyle de su país. Acostumbrado a lidiar con la presión extrema en los escenarios Lit cuenta con el respaldo incondicional de una comunidad gigantesca que le sigue a todas partes. Lejos de achicarse ante la actitud y las provocaciones del español apeló al clásico ingenio argentino para defenderse. Se burló abiertamente del estado físico de Keo preguntándole si estaba con el pulmón al fallo y llevó el duelo al terreno del orgullo de barrio. El argentino le preguntó si alguna vez había pisado González Catán dejándole claro que la verdadera calle se demuestra en el intercambio de golpes y no con palabras.
Lo que veremos sobre la lona promete ser una guerra sin cuartel. El nivel de tensión la animadversión personal y el choque de egos son tan grandes que ambos artistas plantearon en pleno directo la posibilidad de pelear sin el casco de protección reglamentario y utilizando guantes profesionales de diez onzas. Incluso se retaron a arreglarlo ahí mismo sin reglas. Si la organización termina cediendo aunque sea un poco a estas exigencias estaríamos ante el combate más violento y crudo de la noche alejándose por completo de los estándares de seguridad del boxeo amateur tradicional.
Analizando las armas de cada peleador Kidd Keo parte con una ventaja de tiempo de preparación innegable y un físico que parece muy trabajado. Ese año y medio de entrenamiento a sus espaldas debería traducirse en una técnica mucho más pulida en la mecánica de golpeo y un fondo cardiovascular sólido. Su estrategia pasará por imponer el ritmo desde el centro del ring buscando conectar combinaciones rápidas para respaldar todas las amenazas que hizo en el escenario. Sin embargo necesitará mantener la cabeza muy fría y no dejarse llevar por el odio deportivo ya que el exceso de agresividad descontrolada suele pasar factura muy rápido vaciando el tanque de oxígeno en apenas un asalto.
Lit Killah tiene a su favor un cerebro entrenado para reaccionar bajo presión en milisegundos gracias a su extensa carrera en las batallas de gallos. En el boxeo los reflejos la agilidad mental para leer al oponente y la capacidad de contragolpear son virtudes absolutamente decisivas. El argentino tendrá la difícil tarea de acortar la enorme brecha de entrenamiento físico con pura inteligencia sobre el cuadrilátero. Su plan de pelea debería basarse en frustrar a su rival jugar constantemente con la distancia y aprovechar los huecos defensivos que el español deje abiertos al lanzarse al ataque por pura rabia.




