Crónica de un adiós: Enoc Solves, el pionero que sacudió los cimientos de las MMA españolas para hacerse eterno

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Crónica de un adiós: Enoc Solves, el pionero que sacudió los cimientos de las MMA españolas para hacerse eterno

En la comunicación deportiva hay crónicas que se escriben solas, guiadas por la inercia de los resultados, y otras que te exigen sentarte frente al teclado con un nudo en el estómago. Textos que trascienden lo meramente informativo porque están irremediablemente entrelazados con lo personal. Hoy, la actualidad me obliga a firmar una de estas últimas. No es la crónica de un evento más; es el testimonio directo del final de una era en las Artes Marciales Mixtas de nuestro país.

Para que el lector comprenda la magnitud de lo acontecido este fin de semana, y mi propia vinculación con la historia, es imperativo rebobinar la cinta y volver al origen. Al kilómetro cero de una carambola del destino que terminó coronando a una leyenda.


El rugido que comenzó en un micrófono

Hace prácticamente un año —hay que ver lo rápido que se escurre el tiempo entre los dedos—, metí 2.000 kilómetros en el cuerpo desde mi Lugo natal con un destino claro: Valencia. El objetivo era visitar a un buen amigo y sumergirme en las entrañas del M1 Team, uno de los epicentros de las artes marciales en España; la trinchera inexpugnable de Tito Beltrán, de Dani Bárez y, por supuesto, de Enoc Solves.

Aquella tarde la guardo en la memoria como una auténtica masterclass de lo que significa este deporte. Nos sentamos a grabar un podcast que, desde el primer minuto, fluyó con una energía increíble. Frente a mí tenía a Enoc, un amigo al que admiro como atleta, pero al que quiero profundamente por su calidad humana. Es, por encima de los focos y la sangre en la lona, una bellísima persona que ama las artes marciales con una devoción casi religiosa; el tipo de guerrero que siempre tiene la mano tendida para el que lo necesita. Mantenemos línea directa durante todo el año, pero aquel cara a cara tenía algo especial..

En el fragor de la entrevista, le lancé una pregunta a bocajarro. Una duda que flotaba en el ambiente de las MMA nacionales pero que nadie había materializado frente a una cámara: «¿Aceptarías pelear en WOW?».

Su respuesta, un «sí» cargado de ilusión y hambre de gloria, fue el detonante. Cortamos ese fragmento, lo subimos en formato reel, y lo que ocurrió a continuación fue un fenómeno viral sin precedentes. Se movilizaron, literalmente, las placas tectónicas de las MMA en España. El impacto fue tan masivo que la maquinaria se puso en marcha: a los pocos dias, la promotora más importante y mediática de nuestro país, The Way of Warrior (WOW), levantó el teléfono. Le estaban ofreciendo a Enoc disputar un cinturón. ( Casualidad, puede que sí.. ) independientemente fue una noticia que todos deseábamos, incluido el propio Enoc

Semanas después de aquel cataclismo mediático, charlando con él, me confesó que grabariamos algo allí, en Madrid, cubriendo el evento como hago habitualmente, consciente de que aquel pequeño reel había sido seguramente la chispa que encendió la pólvora de su llegada a la organización. Con esa humildad de los grandes, me soltó: «Tete, espero verte en Madrid».

La distancia física, la cercanía del alma

A veces, la comunicación y la vida personal chocan frontalmente. Azares de la vida y por compromisos empresariales ineludibles me hicieron total y absolutamente imposible viajar a la capital de España para ver a mi amigo. Me dolió en el alma no estar a pie de jaula viendo cómo Enoc Solves levantaba su primer cinturón de WOW ante miles de personas que abarrotaban el recinto.

Pero creedme si os digo algo: aquella noche, desde la soledad de mi salón en Lugo, a cientos de kilómetros de distancia, pegué un salto del sofá, alcé los brazos al techo y grité su victoria con la misma intensidad, o quizás más, que si tuviera la cara pegada a la malla del octógono. La victoria era suya, pero la alegría fue compartida por todos los que conocemos su sacrificio.

Valencia: El telón final y el capricho de los astros

La diosa fortuna tiene un sentido del humor muy particular. Llegó el momento de su primera defensa del título del peso semipesado. El escenario no podía ser más épico: en casa, en Valencia, frente a su público. Pero, de nuevo, los astros decidieron alinearme en otra dirección.

La fecha coincidió de pleno con mi cumpleaños y con una serie de actividades que por si fuera poco, coincidió en el calendario esta misma semana yo estuviera nominado en la gala de los Influencers Gallegos, concretamente en la categoría de deportes. La organización solicitó mi presencia en la presentación de los premios el miércoles, y mis obligaciones profesionales me ataron a mi tierra.

Desde la lejanía, con el corazón dividido entre la alegría de mi nominación profesional en casa y la tristeza de no poder estar en directo, vi el desenlace. Fue uno de los momentos más emotivos que he presenciado en una pantalla. Ver a Enoc Solves defender su cinturón y, a continuación, desabrocharse las guantillas para dejarlas en el centro de la lona, es una imagen que ya es historia del deporte español.

Colgó los guantes en el mejor escenario posible: en su casa, amparado por el calor de su gente, escoltado por sus amigos de batalla y ante toda Valencia. Una ciudad que lo vio nacer, que lo vio forjarse a base de golpes y sudor, y que hoy debe sentirse profundamente orgullosa de tener a un hijo que ha entrado por derecho propio en el Olimpo de los deportes de contacto.

El legado de un pionero sin fronteras

Como amantes de los deportes de contacto, es mi deber contextualizar quién es la figura que acaba de retirarse. Enoc Solves no es solo un campeón de WOW; Enoc ha marcado un antes y un después absoluto dentro de las MMA en España.

Hablamos de un auténtico pionero, un expedicionario. Un hombre que hizo las maletas y salió a pelear fuera de nuestras fronteras cuando las MMA aquí eran un terreno yermo, incomprendido y marginal. Se fue a partirse la cara a Rusia, al Este de Europa, a los escenarios más hostiles y gélidos, allí donde nadie quería pelear, contra rivales de piedra, cobrando bolsas que hoy darían risa y sin el calor de los focos ni el glamour de las redes sociales.

Enoc labró un sendero a machetazos en la jungla para que los que vienen detrás puedan caminar por una autopista asfaltada. Ha dejado una impronta imborrable. Por eso, creo firmemente que, si el día de mañana un alumno me pregunta en el gimnasio: «Fredi, ¿cuál es el camino para llegar a ser uno de los más grandes en este deporte?», mi respuesta será directa, sin titubeos: «Estudia la carrera, la ética de trabajo y la lealtad de Enoc Solves».

Larga vida al entrenador

Se cierra el telón del peleador, pero automáticamente se levanta la persiana del maestro. Es un orgullo infinito tenerlo como amigo, y desde estas líneas quiero desearle la más prolífica de las carreras como entrenador.

El M1 Team de Valencia está marcando, a fuego y sangre, un estándar de excelencia en las escuelas de élite de las artes marciales en España. Enoc es un engranaje vital de esa maquinaria perfecta. Estoy absolutamente convencido de que de sus manos y de su sapiencia saldrán los grandísimos campeones del mañana.

Ya no sentiremos la tensión de verlo caminar hacia el centro del octógono con el protector bucal puesto. Pero lo veremos, con toda seguridad, a pie de jaula. Lo veremos sufriendo en la esquina, dejándose la garganta, gritando «¡Tete!» a viva voz para guiar a su hermano Dani Bárez hacia la cima de la UFC, y a todos los jóvenes talentos que vienen empujando detrás de él.

El deporte profesional es efímero, pero el respeto es eterno.

Larga vida a un gran entrenador. Bienvenido sea al panteón de los inmortales, Leyenda.

Con cariño tu amigo Fredi Mosteirin

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