Sumo vs Boxeo en el Dogfight 4 de Jordi Wild: el combate más divertido de la noche que enamoró al Palacio Vistalegre

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Sumo vs Boxeo en el Dogfight 4 de Jordi Wild: el combate más divertido de la noche que enamoró al Palacio Vistalegre

El Dogfight Wild Tournament 4: Tokyo Blood ya es historia, y si hay un combate del que todo el mundo va a estar hablando durante las próximas semanas, no es ninguno de los duelos a puño limpio ni el caótico Last Man Standing. Es el enfrentamiento más loco, más inesperado y, sencillamente, más divertido de toda la velada: Sumo contra Boxeo. Un choque de estilos que sonaba a circo sobre el papel y que terminó siendo el verdadero soplo de aire fresco de un evento ya de por sí salvaje.

Desde la redacción de Deporte de Contacto lo decimos sin complejos: Jordi Wild se ha vuelto a superar a sí mismo. Y este combate concreto es la prueba perfecta de por qué su fórmula funciona.


Un evento histórico: el Dogfight aterriza en Madrid

Antes de meternos en harina, pongamos contexto. El Dogfight Wild Tournament 4, bautizado como Tokyo Blood, se celebró el sábado 23 de mayo de 2026 en el Palacio Vistalegre Arena de Madrid, marcando la primera vez que el formato abandona Cataluña para instalarse en la capital. El youtuber y comunicador catalán Jordi Wild vuelve a la carga con la cuarta entrega de su torneo de combate más célebre. Deporte de Contacto

La edición llegó envuelta en una estética ciberpunk japonesa que rompía por completo con el aire industrial de las anteriores entregas, y con un cartel demoledor: desde la intensidad del Bare Knuckle y el caos del MMA extremo hasta duelos únicos como Sumo vs Boxeo, la Guerra de Parejas, el brutal Last Man Standing (5 contra todos) o la primera batalla de rap que terminará en una pelea física.

Conviene recordar que esto no es un negocio fácil. Jordi Wild ha sido muy sincero con su audiencia: las tres primeras ediciones le costaron mucho dinero de su bolsillo, más de 500.000 euros solo en la tercera. Por eso esta cuarta entrega era, en sus propias palabras, un «todo o nada». Y a la vista del resultado, la apuesta le ha salido redonda. Deporte de Contacto

Sumo vs Boxeo: el combate que nadie esperaba que fuera tan bueno

Quiénes eran los protagonistas

Aquí está la clave de por qué este duelo enganchó tanto. No hablamos de dos amateurs improvisados. En la esquina del sumo estaba Chiyotairyu Hidemasa, un nombre de verdadero peso en el mundo de la lucha japonesa.

Chiyotairyu no es un cualquiera: es un ex luchador de sumo profesional japonés nacido el 14 de noviembre de 1988 en Arakawa, Tokio. A lo largo de su carrera debutó en mayo de 2011, alcanzó la máxima división (makuuchi) en mayo de 2012, logró su mejor rango en komusubi y ganó tres kinboshi (estrellas de oro por derrotar a un yokozuna), retirándose en noviembre de 2022. Para que os hagáis una idea de la mole que subió a Madrid: mide 1,81 metros y llegó a competir con un peso de 185 kilos.

Enfrente, en representación del boxeo, estaba JR Menasalvas, encargado de defender el arte del golpeo, la velocidad y el juego de pies frente a semejante montaña.

Unas reglas pensadas para el espectáculo

Lo que convirtió este combate en algo único fue su reglamento, diseñado al milímetro para exprimir el choque de estilos. Las reglas definían que cada uno sólo podía pelear con sus técnicas específicas: JR Menasalvas (boxeo) y Chiyotairyu Hidemasa (sumo) firmaron por contrato que no podían ejecutar movimientos de la otra especialización. El boxeador no podía dar patadas a su rival, aunque sí tenía que esquivarlas.

Es decir: el boxeador, a sus puños. El gigante del sumo, a su empuje, su agarre y su brutal capacidad de desplazamiento. Un experimento que, como bien señalaban las previas, pone a prueba teorías clásicas de los deportes de contacto. Deporte de Contacto

La crónica del combate: el japonés impuso su ley

Y aquí es donde el espectáculo se desató. Desde la redacción de Deporte de Contacto destacamos que los tres primeros asaltos, y sobre todo los dos primeros, fueron claramente para el luchador de sumo. Chiyotairyu impuso desde el primer segundo su descomunal masa y su técnica de empuje, sin dar opción al púgil a asentarse y encontrar la distancia que necesita un boxeador para hacer daño.

El momento cumbre llegó en el segundo asalto, cuando el gigante japonés prácticamente hizo volar por los aires al boxeador, empotrándolo una y otra vez contra los límites de la jaula con una fuerza que arrancó el rugido del Palacio Vistalegre. El público lo flipó, sencillamente. No había manera de contener a esa mole de 185 kilos lanzándose hacia delante.

El castigo físico fue tan evidente que el boxeador terminó el combate con la espalda completamente marcada, llena de moratones producto de los empujones y las embestidas contra la estructura. Una imagen que resume a la perfección lo que significa intentar frenar a un profesional del sumo en un espacio reducido.

Resultado oficial

Finalmente, la victoria fue para el luchador de sumo, Chiyotairyu Hidemasa. El japonés se impuso a JR Menasalvas y se llevó uno de los duelos más comentados y celebrados de toda la noche. El choque de estilos resolvió, al menos en esta ocasión, una de las grandes preguntas eternas de los deportes de contacto: en un espacio cerrado y con reglas que impiden la distancia, la potencia y el peso del sumo son un argumento difícilmente rebatible.

Deportividad y diversión: la fórmula del acierto

Más allá del resultado, hay algo que merece una mención especial: la deportividad. Ambos peleadores se dejaron la piel respetando un formato tan exigente como atípico, y ofrecieron un espectáculo limpio, vibrante y, sobre todo, divertidísimo.

Y es que aquí está la esencia de lo que hace grande a este tipo de veladas. No es deporte puro, no nos engañemos. Pero combates como este dan alegría a un panorama que a veces se toma demasiado en serio a sí mismo. Ver a un coloso del sumo japonés medirse a un boxeador en una jaula es justo el tipo de locura genial que solo Jordi Wild se atreve a montar. Ha sido un acierto rotundo, un verdadero soplo de aire fresco dentro de la velada.

Winamax, la casa de apuestas oficial del evento

Como en toda gran velada de combate, el factor apuestas estuvo muy presente, y aquí el protagonismo fue para un nombre conocido. Winamax es la casa de apuestas oficial del evento, repitiendo así su apuesta por el formato de Jordi Wild tras las ediciones anteriores.

Desde la propia compañía mostraron su entusiasmo por seguir vinculados al proyecto. «Estamos orgullosos de formar parte una edición más del mejor evento del año en internet, en el que podremos disfrutar de los deportes de contacto con formatos totalmente inéditos y conectar con una nueva generación de seguidores», afirmó Pol Parrilla, responsable de comunicación y patrocinios de Winamax España. Para el combate de Sumo vs Boxeo, como para el resto de duelos de la noche, Winamax ofreció cuotas y mercados específicos a través de su plataforma.

(Recordatorio: las apuestas deportivas están reservadas exclusivamente a mayores de 18 años. Juega siempre de forma responsable. Más información en jugarbien.es.)

Jordi Wild vuelve a clavarlo

El Dogfight Wild Tournament 4: Tokyo Blood ha confirmado que el formato de Jordi Wild ya no es un experimento viral, sino un evento consolidado y de referencia en el entretenimiento deportivo. Y dentro de esa noche salvaje, el Sumo vs Boxeo ha sido la guinda: el combate que mejor representa el espíritu del proyecto, esa mezcla perfecta de espectáculo, sorpresa y diversión sin pretensiones.

Chiyotairyu Hidemasa se llevó la victoria a base de potencia pura, JR Menasalvas se ganó el respeto del público aguantando el chaparrón con valentía, y el Palacio Vistalegre vivió uno de esos momentos que se recuerdan. Desde Deporte de Contacto solo podemos quitarnos el sombrero: chapeau, Jordi. Que no falte esta locura cada año.

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