Entrevista con el campeon de europa damian guinea

Damián Guinea: «El boxeo es el mejor psicólogo, cambiaría los ansiolíticos por el saco»

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Damián Guinea: «El boxeo es el mejor psicólogo, cambiaría los ansiolíticos por el saco»

El boxeador profesional madrileño repasa su carrera, reflexiona sobre la salud mental en el deporte, el impacto de las MMA en España y la importancia de la disciplina en las nuevas generaciones.

Con un récord profesional de 18 victorias y solo una derrota, Damián Guinea se ha consolidado como uno de los nombres propios del boxeo español. Lejos de los focos cegadores y del ruido mediático, el púgil de 33 años forja su legado diario desde su gimnasio en Carabanchel Alto, Madrid. En una reciente y profunda entrevista en formato podcast, Guinea ha mostrado su faceta más vulnerable y analítica, desgranando qué significa realmente subirse a un ring y cómo los deportes de contacto son, en esencia, una metáfora de la vida misma.


El lado más humano del ring: Inclusión y salud mental

Más allá de los nocauts y los cinturones, Damián Guinea destaca el poder transformador del boxeo en la sociedad. Para el madrileño, el estigma de la agresividad asociado a los deportes de contacto está desapareciendo, dejando paso a una realidad mucho más constructiva.

«De cada 10 personas que vienen a probar, se quedan 9 y medio», afirma Guinea. El boxeador insiste en que el trabajo de manoplas, los sacos y el aprendizaje técnico actúan como un bálsamo mental sin igual. «Si yo fuera doctor, conmutaría el saco de boxeo por los ansiolíticos. El mejor psicólogo que hay es el boxeo», confiesa el peleador, asegurando que sus días de descanso activo necesitan el gimnasio para mantener su paz mental.

Un refugio contra el bullying y una vía para la autoestima

Uno de los momentos más emotivos de la charla giró en torno al impacto del boxeo en los más jóvenes. Guinea relató cómo en su gimnasio entrena a niños con autismo, Síndrome de Asperger o víctimas de acoso escolar, presenciando evoluciones asombrosas en su confianza.

El empoderamiento femenino también tiene un lugar protagonista en su sala. Guinea celebra que el ratio de hombres y mujeres en sus clases esté alcanzando el 50-50, rompiendo barreras históricas. Las mujeres que llegan al gimnasio tras sufrir acoso o problemas de autoestima acaban floreciendo, ganando una seguridad física y mental que trasladan a su día a día.

De Carabanchel a Dinamarca: La resurrección tras la lesión

La carrera de Damián no ha estado exenta de espinas. Tras una dura lesión de hombro que lo mantuvo alejado de los cuadriláteros durante dos años, el regreso no pudo ser más desafiante: un combate en Dinamarca contra el campeón e invicto local, Jacob Bank.

A pesar de las pésimas condiciones logísticas —con una rehidratación mermada a la mitad por la falta de recursos en el pequeño pueblo danés— y de tener a 2.000 personas gritando en su contra, Guinea encontró el placer en la adversidad. «A mí me ponía cachondo estar ahí. En mi cabeza yo decía: a este tío le voy a ganar en su casa», relata. Aunque el resultado no cayó de su lado, logró conectar manos duras al hígado del danés, demostrando que su nivel pertenecía a la élite europea.

El huracán Christian Mbilli: El rival más duro

Al recordar su etapa amateur, Guinea no dudó en señalar al actual número uno del mundo del peso supermedio, el franco-camerunés Christian Mbilli, como el oponente más difícil al que se ha enfrentado. Pelearon dos veces, una de ellas en un clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Río. «No le pesaba la mano, pero no se cansaba. Tiraba y tiraba golpes como un huracán… Es el combate en el que más he sufrido, pero me lo pasé bien en ese sufrimiento», recuerda entre risas.

El estado del boxeo frente al fenómeno de las MMA

La charla también abordó la inevitable comparación entre el momento actual del boxeo español y la explosión de las Artes Marciales Mixtas (MMA), impulsadas por el «efecto Ilia Topuria» y el excelente trabajo de promotoras nacionales como WOW.

Guinea reconoce que las MMA están capitalizando a los patrocinadores y la atención de las nuevas generaciones. Sin embargo, defiende la esencia pura de su disciplina: «El striking es la base. Por mucho que quieras ir al suelo, primero tienes que saber boxear».

Para revitalizar el boxeo en España, Damián y su entrevistador coincidieron en la necesidad de mejorar el matchmaking (crear peleas igualadas y emocionantes entre talentos nacionales) y ofrecer verdaderos shows que atraigan tanto a los puristas como al público general. «Hace falta que haya veladas en las que la gente no sepa quién va a ganar. Si traes a alguien con un récord dudoso, la gente no va», sentenció.

La vida misma a través de las dieciséis cuerdas

Para Damián Guinea, el éxito no se mide únicamente en victorias, sino en la capacidad de caer y volver a levantarse, un mantra que intenta inculcar a unas nuevas generaciones a las que, a su juicio, les falta «capacidad de sufrimiento y sacrificio» debido a la inmediatez de la sociedad actual.

«El boxeo es lo más parecido a la vida. Tiene momentos buenos y malos, te esfuerzas por un fin que pasa muy rápido. Te van a venir golpes que no quieres, pero te tienen que venir para convertirte en la persona que quieres ser. Lo importante es disfrutar el camino», concluyó el campeón de Carabanchel. Una lección magistral de un guerrero que sigue demostrando que, a veces, la victoria más grande es la paz que se encuentra al golpear un saco pesado.

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